Gymkareli 2018

Publicado: Domingo, 06 Mayo 2018

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¡¡¡ Y por fín llegó el día de la "Décima" Gymkareli.!!!!

Después de muchos preparativos el jueves 26 de abril se llevó a cabo por las calles de Sevilla la gymkana organizada por los profesores de religión católica de la Archidiócesis de Sevilla, con la participación de numerosos alumnos y alumna, así como de profesores.

El tema elegido fue: El papa conlos jóvenes en Sevilla, el lema de este año era: "Coge el testigo", y el color de las camisetas azules y amarillas.

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Los alumnos y alumnas de 2º de ESO que participaron se lo pasaron genial. Este año incluso han puesto la noticia en el periódico "El correo de Andalucía" del día siguiente.

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Encuentro de Profesores de Religión y Jornada final de curso

Publicado: Miércoles, 02 Mayo 2018

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Querido/a Profesor/a de Religión:

Te recuerdo la cita del próximo día 12 de mayo, donde nos reuniremos todo el profesorado de religión de la Archidiócesis para Clausurar el Curso, que este año hemos adelantado. Como en años anteriores tendremos dos grandes momentos, uno de reflexión y motivación conducido por el magistral Nico Montero, y otro de celebración y acción de gracias con la Eucaristía, presidida por nuestro obispo auxiliar D. Santiago Gómez Sierra, donde además reconoceremos el trabajo desempeñado por los compañeros que se jubilan. En unos días recibirás el programa más detallado. Reserva ese día en tu agenda. Ni que decir tiene que las principales editoriales también se harán presentes en la Jornada, ofreciéndonos sus materiales y novedades sobre la asignatura de religión.
Te recuerdo que esta actividad, junto con las otras dos organizadas por la Delegación Diocesana de Enseñanza, tendrá un reconocimiento de 15 horas en formación.

Espero que nos podamos saludar ese día,
Un fuerte abrazo,

Juan Manuel Rodríguez Muniz
Delegado Diocesano de Enseñanza

XX Pregón del Estudiante, I.E.S. Castillo de Luna

Publicado: Lunes, 09 Abril 2018

CARTEL

XX PREGÓN DEL ESTUDIANTE. IES CASTILLO DE LUNA (LA PUEBLA DE CAZALLA)
“Estamos aquí de paso. ¿Quiénes somos, qué hacemos? Y, ¿Por qué odiarnos, y no querernos? Ama al prójimo como a ti mismo, y amaos los unos a los otros como yo os he amado, bien lo decía el maestro… pero no hay cosa más grande que haya que amar como una familia, que te educa, te quiere, te mima y te cuida como a nadie. Esa familia que trabaja y vive por esta pasión que nadie entiende, y se llama Semana Santa...”
Con estas palabras, el día 15 de Marzo en el IES Castillo de Luna de La Puebla de Cazalla, empezaba su pregón el alumno de 4º de ESO D. Pablo Pineda, y ya son XX años consecutivos los que llevamos celebrando dicho acto.
Esta actividad se ha convertido en nuestro Centro en un acontecimiento de gran interés entre los alumnos y profesores, es una estupenda oportunidad para que nuestra asignatura ese día luzca con esplendor y una ocasión excelente para que nuestros alumnos se acostumbren a proclamar su fe públicamente.
Aquí os dejo algunas imágenes.
Ma. Dolores Cabello Cobo (Profesora de Religión del I.E.S. Castillo de Luna)

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¡¡¡ Feliz Pascua de Resurrección !!!

Publicado: Martes, 03 Abril 2018

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El Señor resucitado quiere encontrarse con nosotros en Galilea, o sea, en el día a día de cada uno.
Os adjunto las palabras del Papa Francisco en la Bendición de este domingo por la mañana que, como siempre, no tienen desperdicio.
Un fuerte abrazo,

Juan Manuel Rodríguez Muniz

 

MENSAJE URBI ET ORBI DEL SANTO PADRE FRANCISCO PASCUA 2018

Queridos hermanos y hermanas, ¡Feliz Pascua!
Jesús ha resucitado de entre los muertos.
Junto con el canto del aleluya, resuena en la Iglesia y en todo el mundo, este mensaje: Jesús es el Señor, el Padre lo ha resucitado y él vive para siempre en medio de nosotros.
Jesús mismo había preanunciado su muerte y resurrección con la imagen del grano de trigo. Decía: «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,24). Y esto es lo que ha sucedido: Jesús, el grano de trigo sembrado por Dios en los surcos de la tierra, murió víctima del pecado del mundo, permaneció dos días en el sepulcro; pero en su muerte estaba presente toda la potencia del amor de Dios, que se liberó y se manifestó el tercer día, y que hoy celebramos: la Pascua de Cristo Señor.
Nosotros, cristianos, creemos y sabemos que la resurrección de Cristo es la verdadera esperanza del mundo, aquella que no defrauda. Es la fuerza del grano de trigo, del amor que se humilla y se da hasta el final, y que renueva realmente el mundo. También hoy esta fuerza produce fruto en los surcos de nuestra historia, marcada por tantas injusticias y violencias. Trae frutos de esperanza y dignidad donde hay miseria y exclusión, donde hay hambre y falta trabajo, a los prófugos y refugiados —tantas veces rechazados por la cultura actual del descarte—, a las víctimas del narcotráfico, de la trata de personas y de las distintas formas de esclavitud de nuestro tiempo.
Y, hoy, nosotros pedimos frutos de paz para el mundo entero, comenzando por la amada y martirizada Siria, cuya población está extenuada por una guerra que no tiene fin. Que la luz de Cristo resucitado ilumine en esta Pascua las conciencias de todos los responsables políticos y militares, para que se ponga fin inmediatamente al exterminio que se está llevando a cabo, se respete el derecho humanitario y se proceda a facilitar el acceso a las ayudas que estos hermanos y hermanas nuestros necesitan urgentemente, asegurando al mismo tiempo las condiciones adecuadas para el regreso de los desplazados.
Invocamos frutos de reconciliación para Tierra Santa, que en estos días también está siendo golpeada por conflictos abiertos que no respetan a los indefensos, para Yemen y para todo el Oriente Próximo, para que el diálogo y el respeto mutuo prevalezcan sobre las divisiones y la violencia. Que nuestros hermanos en Cristo, que sufren frecuentemente abusos y persecuciones, puedan ser testigos luminosos del Resucitado y de la victoria del bien sobre el mal.
Suplicamos en este día frutos de esperanza para cuantos anhelan una vida más digna, sobre todo en aquellas regiones del continente africano que sufren por el hambre, por conflictos endémicos y el terrorismo. Que la paz del Resucitado sane las heridas en Sudán del Sur: abra los corazones al diálogo y a la comprensión mutua. No olvidemos a las víctimas de ese conflicto, especialmente a los niños. Que nunca falte la solidaridad para las numerosas personas obligadas a abandonar sus tierras y privadas del mínimo necesario para vivir.
Imploramos frutos de diálogo para la península coreana, para que las conversaciones en curso promuevan la armonía y la pacificación de la región. Que los que tienen responsabilidades directas actúen con sabiduría y discernimiento para promover el bien del pueblo coreano y construir relaciones de confianza en el seno de la comunidad internacional.
Pedimos frutos de paz para Ucrania, para que se fortalezcan los pasos en favor de la concordia y se faciliten las iniciativas humanitarias que necesita la población.
Suplicamos frutos de consolación para el pueblo venezolano, el cual —como han escrito sus Pastores— vive en una especie de «tierra extranjera» en su propio país. Para que, por la fuerza de la resurrección del Señor Jesús, encuentre la vía justa, pacífica y humana para salir cuanto antes de la crisis política y humanitaria que lo oprime, y no falten la acogida y asistencia a cuantos entre sus hijos están obligados a abandonar su patria.
Traiga Cristo Resucitado frutos de vida nueva para los niños que, a causa de las guerras y el hambre, crecen sin esperanza, carentes de educación y de asistencia sanitaria; y también para los ancianos desechados por la cultura egoísta, que descarta a quien no es «productivo».
Invocamos frutos de sabiduría para los que en todo el mundo tienen responsabilidades políticas, para que respeten siempre la dignidad humana, se esfuercen con dedicación al servicio del bien común y garanticen el desarrollo y la seguridad a los propios ciudadanos.
Queridos hermanos y hermanas:
También a nosotros, como a las mujeres que acudieron al sepulcro, van dirigidas estas palabras: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado» (Lc 24,5-6). La muerte, la soledad y el miedo ya no son la última palabra. Hay una palabra que va más allá y que solo Dios puede pronunciar: es la palabra de la Resurrección (cf. Juan Pablo II, Palabras al término del Vía Crucis, 18 abril 2003). Ella, con la fuerza del amor de Dios, «ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos» (Pregón pascual).
¡Feliz Pascua a todos!